¿Hasta cuánto estamos dispuestos?
Sí, estoy de acuerdo. Vivir la cultura chill puede ser muy fácil, si nos limitamos a emocionarnos con una foto de una puesta de sol o con el recuerdo de los dos últimos veranos en los que, aprovechando nuestras vacaciones, visiitamos Café del Mar Ibiza.
Pero ¿hasta cuanto estamos dispuestos a llegar?
¿Vamos a llevar el buen rollo a nuestro ámbito laboral? ¿Vamos a comunicarnos con nuestros compañeros -superiores o subordinados- buscando la comunicación emocional y tratando de encontrar la complicidad?
¿Somos capaces de llevar a cabo nuestros ideales para "vivir una buena vida" sin pisotear a nadie ni esperando a hacerlo hasta que el becerro de oro nos de un toque mágico en el hombro?
¿Hasta cuanto estamos dispuestos a llegar para vivir creativamente nuestra vida, en lugar de buscar una solución desesperadamente creativa para salirnos de la rueda?
¿Creemos de verdad en nuestros ideales a pesar de que ahora no los estemos materializando? ¿Los postergamos esperando cómodamente a que el mundo cambie, para cambiar nosotros? ¿O somos nosotros los que cambiamos, independientemente de la dirección en la qué parezca ir el mundo?
Gonzalo Cuellar.
Más contenidos relacionadas >> |
|